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| Arriba, "Death Race"; Abajo, "Death Race 2000" |
¿Que puedo decir de estas películas? Las imagenes hablan por si solas, coches blindadísimos, armas y velocidad, una combinación alarmante para los amantes del motor y curiosa para una película de carreras/acción. Death Race 2000 de 1975 debió de ser una sorpresa en su día antes del estreno. ¿David Carradine y Sylvester Stallone juntos en una violenta película de carreras? La cosa pintaba bien. Y de hecho, se convirtió en una película de Serie B, que con el escaso presupuesto de 300.000$, consiguió convertirse en un clásico de los largometrajes de carreras. A mucha gente le entusiasmó, otros pensaban que era una patochada de pies a cabeza, pero ese es el tema, hacerse amigos y enemigos y poco a poco ir consiguiendo fama. ¿Quién imaginaría que Stallone en su papel de "Machine Gun" Joe Viterbo, un año después lo petaría interpretando a Rocky Balboa? Absolutamente nadie. Aunque ambas películas serán siempre recordadas, Death Race 2000 se acerca más al cine cómico que otra cosa, y Rocky, bueno, habla por si sola. Y sobre Death Race de 2008 poco hay que decir. Otro remake más en una época en la que las adaptaciones de videojuegos, secuelas, precuelas, reboots, remakes y demás están a la orden del día. No por ello pierde calidad, ya que esta nueva Death Race es igual de buena que la del 75. Sin toques de humor, pero igual de frenetica, con estrellas del cine actual. Y es que el tiempo pasa, los actores cambian, los coches ya no parecen de plastiquete y en estas películas en las que los efectos especiales vienen en cantidades ingentes, la fórmula sigue siendo la misma: carreras + estrellas del cine + violencia = taquillazo seguro. Y de ahí esta entrada tan extensa en el día de hoy. ¿El motivo? Ver estas dos maravillosas películas seguidas. Tres horas de total entretenimiento y disfrute, porque todo hay que decirlo, aunque el remake de una película se haga 33 años después, no por ello tiene que ser de peor calidad, y aunque por lo general suele serlo, este no es el caso. Death Race acaba de ganarse otro fan.

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